La Coctelera

Sirena en tierra

"Si mi voz muriera en tierra,llevadla al nivel del mar,y dejadla en la ribera..." R.Alberti

Categoría: Cinema Paradiso

5 Agosto 2007

Un poema de Arseni Tarkovski...

Padre del genial director de cine ruso,Andrei Tarkovski.

"Primeros encuentros"
(Narrado en el film "El Espejo")

"De nuestros encuentros cada instante
era una fiesta con el Dios distante:
solos en todo el mundo..


Eras mas valiente y liviana
que el ala de un ave..


Por la escalera
como un mareo acosante
corrias y me llevabas,
entre húmedas lilas,
a tus dominios insondables
por la otra parte del espejo..

Y al llegar la noche
me fue regalada la piedad:
se abrio la puerta del altar
y brillo en la oscuridad la desnudéz
en lento reclinar...

Y al despertar:"Bendita seas"-dije-
y supe que era audaz mi bendición,
dormias tú y se extendian las lilas
para tocar tus párpados
con el azul del universo..
y tu mano cálida..

Y pulsaban los rios en el cristal,
humeaban los cerros,
brillaba el mar,
una esfera de cristal tenias en tu mano,
dormias en un trono elevado..
y Mia eras,Mia,mi Beldad..

Despierta,transformarte el lexico humano..
y la palabra "Tú" mostró
-oh,Arte-
su nueva esencia:"Zar"..

Todo cambió en el mundo,
hasta las cosas mas sencillas
cuando detenida entre nosotros
estaba el agua dura y laminada..

Algo nos llevó Más Allá,
y cual espejismo se distanciaba
-construida por milagro- la ciudad..

A nuestros pies la menta se acostaba,
y las aves seguian nuestra larga ruta,
y los peces iban contracorriente...

y se abrió el cielo ante nosotros...
cuando el Destino nos siguió celoso,
como un loco que lleva una navaja.."


Cuadro del pintor,tambien ruso,Chagall:"Vuelo sobre la ciudad"

servido por eteriel 13 comentarios compártelo

31 Julio 2007

"¿Sueñan los androides con...?,etc,etc" parte 2, o simplemente: TARKOVSKI

(...gracias,Theo,por el recordatorio..)


ESTE HOMBRE:ANDREI TARKOVSKI,DIRECTOR DE CINE RUSO,POETA DE LA IMAGEN ,SE MERECE UN SUPER-ARTICULO..
ENTRA EN LA CIENCIA FICCION... Y EL HUMANISMO MAS ESENCIAL,AUTENTICO,ESPIRITUAL...
¡¡INCLASIFICABLE!!

PUES ALLA VOY,SELECCIONO Y PEGO(¡Viva Internet!!!!),PARA MAS INFO

Andrei Tarkovski (1932-1986)

Un desconocido realizador soviético, llamado Andréi Tarkovski, se plantó de golpe en el circuito cinematográfico internacional al merecer con su primer largometraje el máximo galardón del Festival de Venecia. La edición de 1962 incluía obras de Godard, Rossi, Kubrick, Pasolini y de otros conocidos directores europeos y americanos, lo mismo que películas de veteranos del cine soviético, como Gerasimov; pero ni unas ni otras pudieron imponerse a aquella Infancia de Iván que Mosfilm había traído de Moscú. La crítica internacional elogió las cualidades estéticas de la cinta de Tarkovski y, tras una breve reflexión, también sus contenidos. Si el nuevo autor era un lírico y primorosa la realización plástica de su filme, señalaban, igualmente notable resultaba su pacifismo. Porque La infancia de Iván se distanciaba audazmente de las prédicas protagonizadas por los héroes del realismo socialista, los únicos bienquistos por la producción cinematográfica oficial. Sartre acuñó una expresión —"surrealismo socialista" — para referirse al combinado de sueño y vigilia que Tarkovski había logrado en su obra, en un artículo que publicó en l’Unitá y que reprodujo la prensa francesa y alemana, para cebar así una interesante polémica internacional.

Pero el segundo largometraje de Tarkovski, titulado Andrei Rublev, iba a suscitar no ya una polémica entre intelectuales que escriben en la prensa, sino un auténtico affaire entre Estados en plena guerra fría. El joven ganador de Venecia rechazaba una tras otra las ofertas que salían a su paso. Ni siquiera le faltaron invitaciones a coproducir con los americanos, lo que siempre ha representado para muchos el límite de lo que son capaces de ambicionar. Todas las ideas que no eran suyas las declinó Tarkovski, que por entonces maduraba un proyecto de cuño épico-tolstoiano, por el que estaba dispuesto a echar un órdago, al estilo de los grandes.

En 1961 las autoridades soviéticas se habían puesto de largo para conmemorar el quinto centenario de la muerte de Andrei Rublev, el Giotto de la pintura rusa. El monje, discípulo de Sergio de Radonez, dejó a las generaciones futuras una obra llena de claridad, armonía y genio, tanto más sorprendente por su contraste con las condiciones históricas en las que nació: brutal invasión tártara, ignorancia y superstición de un pueblo abandonado a su suerte durante siglos y una periódica lucha entre los príncipes rusos, que se aliaban con las potencias lituanas o mongolas para dirimir con sangre sus rencillas familiares. A esa época cruel y a ese autor genial quería dedicar Tarkovski su segundo largometraje.

Corrían por entonces, para suerte del realizador, vientos favorables. El deshielo había empujado hacia la imprenta obras como las de Solzenitsin; Arseni Tarkovski, padre del director de cine, publicó también entonces su primer libro de poemas. En contra de los pronósticos más conservadores, el realizador consiguió la aprobación ideológica y financiera del Instituto Oficial de Cinematografía, el Goskino. Tarkovski se puso a trabajar en el guión con entusiasmo y, con un equipo no poco motivado, a rodar en 1964.

La cinta, casi lista para su exhibición —una obra de 3 horas y 20 minutos— le fue mostrada a Robert Favre Le Bret, delegado general del Festival de Cannes, a comienzos de 1967. Éste negoció con las autoridades soviéticas que Andrei Rublev representara oficialmente a la URSS en la competición. Los soviéticos accedieron. Las latas conteniendo el celuloide llegaron a Cannes por valija diplomática. Favre Le Bret se las prometía felices cuando un inopinado telegrama de Moscú exigió la inmediata retirada de la cinta de Tarkovski: se ordenaba que las latas fueran puestas de vuelta en el primer avión de Aeroflot. Con aquellos soviéticos no se jugaba, así que la película fue devuelta. Pero un galo astuto hizo una copia pirata de la cinta, y así, con el original devuelto a Mosfilm y una copia en el oeste, dio comienzo en Occidente uno de los más célebres mitos cinematográficos de los sesenta.

Los soviéticos decían: la cinta contiene ciertas inexactitudes históricas, por eso hemos mandado retirarla. Los directores de Cannes y Venecia respondían: pues o nos mandáis Andrei Rublev o nada vuestro entrará en nuestras competiciones. Mosfilm tuvo entonces que inventarse otras excusas para justificar el archivo de la cinta de Tarkovski: son ciertas escenas de rara violencia las que le estamos pidiendo al realizador que corte, no perdáis ánimo. Y la prensa europea se preguntaba por las razones de este nuevo caso de censura. Un filme que acaba con un primerísimo plano de la Trinidad y otros iconos de Nuestro Señor, pintados por Rublev, ¿no iba a levantar ampollas ideológicas en la sensible epidermis del sistema marxista-leninista?

Tarkovski mantuvo estoicamente el tipo y, dando muestra de una seguridad más que notable en sus propias convicciones, se despachó con un artículo imponente, el primero de una serie sobre teoría cinematográfica, titulado Tiempo impreso. Durante la realización de Andrei Rublev, decía en aquel artículo de 1967, me he servido de una concepción abstracta del cine, que al mismo tiempo se ha convertido en criterio de decisión durante el rodaje de Andrei Rublev. Tarkovski se mostraba así en línea con una tradición muy enraizada en la cultura rusa. Los artistas de esta nación no son como los españoles —Goya no sabía escribir y Picasso se resistía aún a conceder entrevistas— sino que, en punto a teoría, son más alemanes que latinos: Kandinsky y Malievich habían formulado a comienzos de siglo algunos principios intelectuales, que orientaban, según ellos, sus respectivos quehaceres artísticos. Luego, en los años veinte y treinta, la cinematografía soviética reconoció el valor de las realizaciones de Eisenstein tanto como sus teorías dialécticas sobre el montaje y sus artículos de estética. Así que Tarkovski escribió un ensayo de teoría cinematográfica en el que, sirviéndose de una vieja comparación de su profesor en el VGIK, Mijáil Romm, sostenía que hacer cine es "Esculpir en el Tiempo". El artículo fue traducido y publicado poco después en Alemania, Francia, Suecia y Yugoslavia.

En esas estaba cuando, contra todo pronóstico, Rublev apareció en el Festival de Cannes del año 69, aunque fuera de concurso. ¿Era una equivocación o era un milagro? La proyección de la película dejó una cosa clara: el talento de Tarkovski era imponente. La prensa internacional se rindió ante la belleza del filme, la sencillez de la realización cinematográfica y la profundidad del mensaje intelectual de este joven cineasta: el hijo de un poeta ruso entraba a hombros en la historia del cine con una faena magistral realizada a los treinta y dos años.

No fue extraño, pues, que un empresario francés cerrara allí mismo un contrato con Sovexport para distribuir Andrei Rublev en varias salas de París. Sin embargo, y de nuevo por motivos no declarados, las autoridades soviéticas volvieron a acobardarse ante el Rublev de Tarkovski y de nuevo ordenaron el retroceso: la película de Tarkovski vuelve a casa. Pasan 1970, 1971 y 1972 con un silencio oficial tipo tumba, sobre el que la crítica y, en general la prensa, especuló ampliamente.

Más todavía cuando, demostrando que al fin y al cabo una potencia que pone perritas como Leika en la estratosfera no tiembla ante una película de alto presupuesto que no se estrena, Goskino aprobó una generosa partida para el siguiente proyecto de Tarkovski, una adaptación del relato de ciencia ficción Solaris, del polaco Lem, a la vez que continuaba invirtiendo en la carrera espacial, para llegar antes que nadie a la luna.



Un crítico italiano acuñó un término afortunado para Solaris: si la película revolucionaba el género de la ciencia-ficción, era por llevarlo al terreno de la"CONCIENCIA-FICCIÓN"..La conciencia de sí y la espontaneidad moral del individuo devienen imágenes materiales en la proximidades del misterioso planeta ideado por Tarkovski. La cinta, no obstante, apuntaba a más problemas que resolvía, y esto explica que sus conciudadanos, biznietos al cabo de aquéllos que pronunciaban y escuchaban discursos sobre el Gran Inquisidor, se zumbasen la badana durante varios meses en apasionados debates intelectuales a propósito de Solaris. Tarkovski confirmaba su talento, y las autoridades soviéticas, que se rindieron al parecer a la evidencia, dieron por fin suelta a la distribución de Andrei Rublev por todo el mundo, apenas un mes antes de que Solaris se estrenara en la URSS y se dispusiera pocos meses después a competir en Cannes.

De 1975 es su siguiente obra de Andrei Tarkovski, titulada Zerkalo. Se trata de un poema fílmico de Tarkovski que deja atrás todos los modos tradicionales de concebir una "película" y que se adentra en una tan inusual experiencia estética, psíquica y moral, que hasta ahora nadie, que yo sepa, ha conseguido bautizarla cabalmente. Desde aquella película sucede entonces que, mientras unos hacen colas para ver repetidas veces las películas de Tarkovski, otros se alejan definitivamente del realizador. Tarkovski quemó sus naves con El espejo, porque con ella sus opciones estéticas se hicieron extremas.

Por eso esta película, como las anteriores de Tarkovski, proveyó otra vez abundante materia para la polémica en la Unión Soviética. La mayor parte de sus colegas encontraron algún motivo para atacar un filme que no entendían, como queda recogido en las intervenciones publicadas en Iskusstvo kino, abril de 1975. Tachado de elitista y solipsista, maltratado por las autoridades, abandonado por no pocos espectadores, Tarkovski vio que su película, catalogada oficialmente entre las de "tercera categoría" (equivalente a pocas copias, y escasos honorarios para el director), era exhibida en las peores salas del sistema de ocio socialista y mantenida poco tiempo en cartelera.

Tarkovski confiesa que estuvo a punto de tirar la toalla. Pero sucedió lo que a su juicio era al final lo único importante: empezó a recibir muchas cartas que, a despecho de las críticas oficiales y no oficiales, le agradecían la película y pedían que continuara regalándoles belleza, como hasta la fecha. Andrei sintió de ese modo confirmada su vocación de artista democrático.

Mientras tanto, empezaba en Occidente el análisis de una cinematografía ya extensa y harto provocativa. Entre 1975 y 1978, críticas de los filmes aparte, se escribieron once artículos de ensayo y dos monografías.

Tarkovski tuvo que apelar al secretario general del Partido Comunista para realizar su siguiente película, Stalker. Los que esperaban encontrar algo todavía más fuerte que El espejo —el acabóse, lo nunca visto— quedaron confundidos. Como Picasso cuando dejaba atrás a sus imitadores al empezar una nueva etapa, porque él si evitaba imitarse a sí mismo, el realizador soviético burló toda expectativa al presentar un relato que, en la antípodas de El espejo, se estructuraba según el más estricto respeto a las clásicas unidades dramáticas de lugar, tiempo y acción. Tarkovski lograba así una sensación del "paso el tiempo" plenamente coherente con su concepción teórica de la realización cinematográfica.

Pero si, desde este punto de vista formal, la quinta película de Tarkovski era en extremo sencilla, ahora el misterio venía servido por el personaje principal, el stalker interpretado por Kaidanovski: un príncipe Mishkin y un Charles Chaplin y un van Gogh marginal, hombre-niño que, por mantener su fe en un ideal humanitario, acaba conviertiéndose en un outsider que a nadie salva, mientras que a las pobres infelices, que son su mujer y su hijita, las condena.

Otro artículo teórico salió por entonces (abril de 1979) de la pluma de Tarkovski: O kinoobraze ("Sobre la imágen cinematográfica"), publicado también en Iskusstvo kino. Fue traducido en Alemania, Francia, Checoslovaquia e Italia. No menos de veinte artículos sobre el cine de Tarkovski aparecieron entre 1979 y 1980 en los distintos países europeos. Maya T. Turovskya fue la primera soviética en publicar un libro sobre el realizador.

Tarkovski se desplazó a Italia para trabajar en su siguiente proyecto, Nostalghia, que coproducirían la Rai y Mosfilm. En ella se iba a adentrar en el paralizante estado emocional que los intelectuales rusos padecen al alejarse prolongadamente de sus queridas estepas patrias. Chaadayev en Suiza o en Londres, Gógol en Italia, Dostoyevski en Ginebra, el mismo Tarkovski en la Toscana: los rusos transforman su nostalgia en una suerte de amor omnicomprensivo, imposible solución de las contradicciones históricas de la Humanidad y que produce un tenor sentimental que a uno le hace sentirse capaz de abrazar fraternalmente todos los pueblos de la Tierra.

La realización de Tarkovski suscitó de nuevo el interés de los críticos: al margen de las casi doscientas críticas que se escriben sobre la película, más de cuarenta artículos se consagran de nuevo a evaluar su nueva aportación artística.

No sabía el director que la nostalgia iba a alojarse en su alma para siempre. Éste no es el lugar para explicar por qué Tarkovski, poco tiempo después de haber sido premiado en Cannes por su última película, convocó una rueda de prensa en Milán, en julio de 1983, y anunció que no regresaría a la Unión Soviética. Él dijo allí que, si volviera, nunca más tendría oportunidad de trabajar en el cine. Francia, Estados Unidos, Italia, Suecia, abrieron sus puertas al nuevo exiliado; Tarkovski aceptó la invitación italiana, y se instaló en Florencia, a la sombra de los frescos de fra Angelico.

Sacrificio fue su séptimo largometraje. Se presentó en el Festival de Cannes de 1986 y ganó el Premio Especial del Jurado. Gustos aparte, nadie discutía ya la autoridad de Tarkovski: Mark Le Fanu se preguntaba en un artículo a propósito del maduro Tarkovski: Ahead of us? ; y Pelissier y Celal se formulaban la pregunta del millón: pero Tarkovski ¿es verdaderamente un cineasta? Andrei sin duda había reventado con Sacrificio todos los registros convencionales del arte cinematográfico.

Tal vez no sea ésta su mejor película; en todo caso, sí es la más acabada y consecuente desde el punto de vista de la ética y la estética tarkovskianas. La fuerza moral-intelectual que muestra en ella el realizador traer a nuestra memoria al adulto Tolstói, ya excomulgado de la iglesia Ortodoxa y no obstante autor El padre Sergio; y nos recuerda aún más al sexagenario Dostoyevski, asimismo radicalizado cuando escribía a marchas forzadas el testamento del nieto contemporáneo de la Ortodoxia —Aliosha Karamázov—, pocas semanas antes de que un enfisema pulmonar ahogase irremediablemente al novelista.

Tarkovski no pudo recoger personalmente los galardones otorgados a Sacrificio en el festival de Cannes; lo hizo por él su hijo Andriushka. Un año antes le había sido diagnosticada una afección tumoral. Tarkovski rodó Sacrificio después de las primeras sesiones de radioterapia; montó la cinta concluidas las segundas, guardando cama. El proceso fue fatal. El 30 de diciembre de 1986, lejos de su patria, aunque acompañado por su mujer Larisa y su hijo, murió Andrei Tarkovski.

Desde aquel año aumenta imparable el interés por su obra. Ha conocido una divulgación extraordinaria el libro de reflexiones sobre teoría y práctica cinematográfica, publicado inicialmente en Alemania: Die versigelte Zeit. Gedanken zur Kunst, Ästhetik und Poetik des Films. Esta obra, traducida a gran parte de los idiomas europeos (pero aún no publicada en Rusia) sintetiza las más de 150 entrevistas y artículos que Tarkovski publicó en vida.

Fueron publicados más tarde sus diarios, a los que Tarkovski mismo tituló Martyrolog. Se han publicado algunos guiones de sus películas. La mayor difusión corresponde al así llamado "guión literario" de Andrei Rublev, publicado en Iskustvo kino en 1964.

El trabajo de Tarkovski ha sido objeto de varios congresos internacionales. En 1987 aparecieron una monografía en inglés, dos en francés, otra en alemán y una en italiano, consagradas a su obra. Al año siguiente, dos estudios más, los dos franceses. En 1993, Peter Green publicó un libro en Inglaterra y en 1994, dos profesores de la universidad de Indiana el suyo. En Rusia, salieron a la luz tres monografías desde la muerte del realizador. De ellas, es fundamental la editada por la hermana de Andrei, Marina, Sobre Andrei Tarkovski, que recoge los recuerdos de más de una veintena de amigos y colaboradores del realizador. La última monografía, aparecida en París en octubre de 1999, fue escrita por la mujer de realizador, Larisa, y publicada pocos meses antes de su fallecimiento.

El archivo documental de Andrei Tarkovski se conserva en la actualidad en la Fundación Andrei Tarkovski, dirigida por el hijo del realizador, y que tiene sus sedes en Moscú, Florencia y París

"El espejo"o "Zerkalo"(una de mis favoritas)

La Trinidad de "Andrei Rubliev", que aparece en el film.

Resumiendo:
HAY QUE VERLO..
Con Suma Concentración y Paciencia,como TODA OBRA DE ARTE GENUINO,aunque no "comercial"....

..y ahora si me voy...
Buenas noches,Buenos dias a TOD@S.....

AGREGANDO:
INVITADOS A UN POST ESPECIAL SOBRE EL DIRECTOR ARGENTINO ELISEO SUBIELA,A LA ALTURA DE ESTE SEÑOR,EN EL BLOG DE LA AMIGA "ROSANA"...(buscar en Amigos)

servido por eteriel 5 comentarios compártelo

31 Julio 2007

"¿Sueñan los androides con ovejas electricas?",..y Otros Clasicos,para Ran y Ran-part-2(y todos los Amantes de la Ciencia Ficción)

..Seguramente YA LOS CONOZCAS..
.....¿¿Y QUIEN NO??...
Pero aquí van estas Recomendaciones-regalos...

Aviso:Es un post muy largooo (mas que el titulo,que ya es mucho decir)....pero vale la pena,para terminar el mes...

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

De Wikipedia, la enciclopedia libre

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (en inglés: Do Androids Dream of Electric Sheep?) es una novela corta, perteneciente al género de la ciencia ficción, escrita en 1968 por Philip K. Dick (1928-1982).
En esta novela se basa el clásico del cine de ciencia ficción, Blade Runner, dirigido por Ridley Scott en 1982. Dick murió ese mismo año, antes de que se estrenara la película.
La acción se sitúa en un mundo cubierto de polvo radiactivo, tras una guerra nuclear que ha matado a casi todos los animales, por lo que la gente tiene animales eléctricos. El protagonista es Rick Deckard, un ex-policía y experto Blade Runner (aunque en la novela no tiene este nombre, sino el de «cazarrecompensas»), que debe eliminar a un grupo de Nexus 6 — androides de última generación casi idénticos a seres humanos— que ha llegado hasta la Tierra, huyendo desde una colonia espacial debido a las terribles condiciones de vida a las que estaban sometidos.
La novela, uno de los clásicos de Dick, trata temas como el impreciso límite entre lo artificial y lo natural, la decadencia de la vida y la sociedad, y aborda diversos problemas éticos sobre los androides. También, dado su estética y descripciones de un mundo destruido, abandonado, donde la tecnología es omnipresente, se la puede enmarcar en el género del cyberpunk.

**************************************************

Los superjuguetes duran todo el verano

De Alt64-wiki, la enciclopedia libre.

Brian W. Aldiss (1969)
Se trata del relato original que inspiró a Stanley Kubrick la película Inteligencia artificial, que finalmente realizaría Steven Spielberg.
El relato tiene lugar en un mundo aparentemente feliz, donde las máquinas y los seres artificiales de origen orgánico (semejantes a los replicantes de Blade Runner) sirven al hombre.
Sin embargo, incluso en este mundo la felicidad no es total. Con el fin de controlar la población, las parejas deben solicitar un permiso para tener hijos, permiso que rara vez es concedido y que requiere mucho tiempo. Así pues, se fabrican niños mecánicos que satisfagan los deseos de los padres lo que, de alguna forma, recuerda a las mascotas eléctricas de la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, publicada el año anterior.

***************************************************

Crónicas marcianas

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Crónicas Marcianas es una serie de relatos del escritor estadounidense Ray Bradbury. Los relatos carecen de un hilo argumental fijo pero la referencia contextual y temporal es la misma en todos ellos. Narra la llegada a Marte y la colonización del planeta por parte de los humanos, que provoca la caída de la civilización marciana y la extinción de los marcianos.
Los cuentos muestran el lado destructivo, xenófobo y poco pacífico de la naturaleza humana, dejando un mensaje de conservación ambiental y social.
Publicado en 1945, Crónicas Marcianas (reconocido junto a Fahrenheit 451 como uno de los mejores libros de Bradbury), abunda en descripciones poéticas y melancólicas de Marte y los marcianos, y de la sociedad estadounidense en la época de Bradbury. Si bien el libro se titula “Crónicas marcianas”, en él se tratan temas perennes de toda la humanidad: la guerra y el impulso autodestructivo del hombre, el racismo, tanto hacia los marcianos (Fuera de temporada) como hacia las otras personas (Un camino a través del aire), y la pequeñez del hombre ante la naturaleza y el universo (Los hombres de la tierra, Vendrán lluvias suaves). Como influencias en la estructura del libro, Bradbury ha mencionado a Winesburg, Ohio (de Sherwood Anderson) y a The Grapes of Wrath (de John Steinbeck).
“Crónicas marcianas”fue publicado en Gran Bretaña en 1951 bajo el nombre “The Silver Locusts” con algunas pequeña diferencias: La historia The Fire Ballons ("Los globos de fuego") fue agregada y se quitó a Usher II para darle lugar.

DE CRONICAS MARCIANAS:
"VENDRAN LLUVIAS SUAVES"(Agosto de 2026)

Publicado originalmente en Collier’s, el 6 de mayo de 1950.
La historia cuenta de un hogar en California, EEUU, después de la guerra nuclear que arrasó con toda la población. A pesar de que toda la familia está muerta, los robots que trabajan en la casa continúan funcionando. Los lectores pueden conocer mucho acerca de cómo era la familia a través de los robots, que continúan funcionando como si nada hubiese pasado. Una de las imágenes más impresionantes de la historia es cuando Bradbury describe las siluetas de los miembros de la familia, marcadas contra la negra pared carbonizada por la explosión nuclear.
“La fachada del oeste era negra, salvo en cinco sitios. Aquí la silueta pintada de blanco de un hombre que regaba el césped. Allí, como en una fotografía, una mujer agachada recogia unas flores. Un poco más lejos –imágenes grabadas en la madera en un momento titánico-, un niño con las manos levantadas; más arriba , la imagen de una pelota en el aire, y frente al niño, una niña, con las manos en alto, preparada para atrapar una pelota que nunca acabó de caer. Quedaban esas cinco manchas de pintura ... El resto era una fina capa de carbón”
El título de la historia proviene de un poema que la casa le lee a sus desaparecidos habitantes, un día por azar. El poema se llama “There Will Come Soft Rains” y su tema es que la naturaleza permanecerá aun después de que la humanidad desaparezca; pero el tema del cuento es que los hombres han esterilizado la vida en la tierra a través de la radiación, y tal vez para siempre.
Esta es una de las historias cortas más famosas de la Ciencia Ficción.


AGOSTO DE 2026

Vendrán

lluvias suaves

La voz del reloj cantó en la sala: tictac, las siete, hora de levantarse, hora de levantarse, las siete, como si temiera que nadie se levantase. La casa estaba desierta. El reloj continuó sonando, repitiendo y repitiendo llamadas en el vacío. Las siete y nueve, hora del desayuno, ¡las siete y nueve!

En la cocina el horno del desayuno emitió un siseante suspiro, y de su tibio interior brotaron ocho tostadas perfectamente doradas, ocho huevos fritos, dieciséis lonjas de jamón, dos tazas de café y dos vasos de leche fresca.

-Hoy es cuatro de agosto de dos mil veintiséis -dijo una voz desde el techo de la cocina- en la ciudad de Allendale, California. -Repitió tres veces la fecha, como para que nadie la olvidara- Hoy es el cumpleaños del señor Featherstone. Hoy es el aniversario de la boda de Tilita. Hoy puede pagarse la póliza del seguro y también las cuentas de agua, gas y electricidad.

En algún sitio de las paredes, sonó el clic de los relevadores, y las cintas magnetofónicas se deslizaron bajo ojos eléctricos.

Las ocho y uno, tictac, las ocho y uno, a la escuela, al trabajo, rápido, rápido, ¡las ocho y uno! Pero las puertas no golpearon, las alfombras no recibieron las suaves pisadas de los tacones de goma. Llovía afuera. En la puerta de la calle, la caja del tiempo cantó en voz baja: Lluvia, lluvia, aléjate... zapatones, impermeables, hoy.. Y la lluvia resonó golpeteando la casa vacía.

Afuera, el garaje tocó unas campanillas, levantó la puerta, y descubrió un coche con el motor en marcha. Después de una larga espera, la puerta descendió otra vez.

A las ocho y media los huevos estaban resecos y las tostadas duras como piedras. Un brazo de aluminio los echó en el vertedero, donde un torbellino de agua caliente los arrastró a una garganta de metal que después de digerirlos los llevó al océano distante. Los platos sucios cayeron en una máquina de lavar y emergieron secos y relucientes.

Las nueve y cuarto, cantó el reloj, la hora de la limpieza.

De las guaridas de los muros, salieron disparados los ratones mecánicos. Las habitaciones se poblaron de animalitos de limpieza, todos goma y metal. Tropezaron con las sillas moviendo en círculos los abigotados patines, frotando las alfombras y aspirando delicadamente el polvo oculto. Luego, como invasores misteriosos, volvieron de sopetón a las cuevas. Los rosados ojos eléctricos se apagaron. La casa estaba limpia.

Las diez. El sol asomó por detrás de la lluvia. La casa se alzaba en una ciudad de escombros y cenizas. Era la única que quedaba en pie. De noche, la ciudad en ruinas emitía un resplandor radiactivo que podía verse desde kilómetros a la redonda.

Las diez y cuarto. Los surtidores del jardín giraron en fuentes doradas llenando el aire de la mañana con rocíos de luz. El agua golpeó las ventanas de vidrio y descendió por las paredes carbonizadas del oeste, donde un fuego había quitado la pintura blanca. La fachada del oeste era negra, salvo en cinco sitios. Aquí la silueta pintada de blanco de un hombre que regaba el césped. Allí, como en una fotografía, una mujer agachada recogía unas flores. Un poco más lejos -las imágenes grabadas en la madera en un instante titánico-, un niño con las manos levantadas; más arriba, la imagen de una pelota en el aire, y frente al niño, una niña, con las manos en alto, preparada para atrapar una pelota que nunca acabó de caer. Quedaban esas cinco manchas de pintura: el hombre, la mujer, los niños, la pelota. El resto era una fina capa de carbón. La lluvia suave de los surtidores cubrió el jardín con una luz en cascadas.

Hasta este día, qué bien había guardado la casa su propia paz. Con qué cuidado había preguntado. «¿Quién está ahí? ¿Cuál es el santo y seña?", y como los zorros solitarios y los gatos plañideros no le respondieron, había cerrado herméticamente persianas y puertas, con unas precauciones de solterona que bordeaban la paranoia mecánica.

Cualquier sonido la estremecía. Si un gorrión rozaba los vidrios, la persiana chasqueaba y el pájaro huía, sobresaltado. No, ni siquiera un pájaro podía tocar la casa.

La casa era un altar con diez mil acólitos, grandes, pequeños, serviciales, atentos, en coros. Pero los dioses habían desaparecido y los ritos continuaban insensatos e inútiles.

El mediodía.

Un perro aulló, temblando, en el porche.

La puerta de calle reconoció la voz del perro y se abrió. El perro, en otro tiempo grande y gordo, ahora huesudo y cubierto de llagas, entró y se movió por la casa dejando huellas de lodo. Detrás de él zumbaron unos ratones irritados, irritados por tener que limpiar el lodo, irritados por la molestia.

Pues ni el fragmento de una hoja se escurría por debajo de la puerta sin que los paneles de los muros se abrieran y los ratones de cobre salieran como rayos. El polvo, el pelo o el papel ofensivos, hechos trizas por unas diminutas mandíbulas de acero, desaparecían en las guaridas. De allí unos tubos los llevaban al sótano, y eran arrojados a la boca siseante de un incinerador que aguardaba en un rincón oscuro como un Baal maligno.

El perro corrió escaleras arriba y aulló histéricamente, ante todas las puertas, hasta que al fin comprendió, como ya comprendía la casa, que allí no había más que silencio.

Olfateó el aire y arañó la puerta de la cocina. Detrás de la puerta el horno preparaba unos pancakes que llenaban la casa con un aroma de jarabe de arce.

El perro, tendido ante la puerta, olfateaba con los ojos encendidos y el hocico espumoso. De pronto, echó a correr locamente en círculos, mordiéndose la cola, y cayó muerto. Durante una hora estuvo tendido en la sala.

Las dos, cantó una voz.

Los regimientos de ratones advirtieron al fin el olor casi imperceptible de la descomposición, y salieron murmurando suavemente como hojas grises arrastradas por un viento eléctrico.

Las dos y cuarto.

El perro había desaparecido.

En el sótano, el incinerador se iluminó de pronto y un remolino de chispas subió por la chimenea.

Las dos y treinta y cinco.

Unas mesas de bridge surgieron de las paredes del patio. Los naipes revolotearon sobre el tapete en una lluvia de figuras. En un banco de roble aparecieron martinis y sándwiches de tomate, lechuga y huevo. Sonó una música.

Pero en las mesas silenciosas nadie tocaba las cartas.

A las cuatro, las mesas se plegaron como grandes mariposas y volvieron a los muros.

Las cuatro y media.

Las paredes del cuarto de los niños resplandecieron de pronto.

Aparecieron animales: jirafas amarillas, leones azules, antílopes rosados, panteras lilas que retozaban en una sustancia de cristal. Las paredes eran de vidrio y mostraban colores y escenas de fantasía. Unas películas ocultas pasaban por unos piñones bien aceitados y animaban las paredes. El piso del cuarto imitaba un ondulante campo de cereales. Por él corrían escarabajos de aluminio y grillos de hierro, y en el aire caluroso y tranquilo unas mariposas de gasa rosada revoloteaban sobre un punzante aroma de huellas animales. Había un zumbido como de abejas amarillas dentro de fuelles oscuros, y el perezoso ronroneo de un león. Y había un galope de okapis y el murmullo de una fresca lluvia selvática que caía como otros casos, sobre el pasto almidonado por el viento. De pronto las paredes se disolvieron en llanuras de hierbas abrasadas, kilómetro tras kilómetro, y en un cielo interminable y cálido. Los animales se retiraron a las malezas y los manantiales.

Era la hora de los niños.

Las cinco. La bañera se llenó de agua clara y caliente.

Las seis, las siete, las ocho. Los platos aparecieron y desaparecieron, como manipulados por un mago, y en la biblioteca se oyó un clic. En la mesita de metal, frente al hogar donde ardía animadamente el fuego, brotó un cigarro humeante, con media pulgada de ceniza blanda y gris.

Las nueve. En las camas se encendieron los ocultos circuitos eléctricos, pues las noches eran frescas aquí.

Las nueve y cinco. Una voz habló desde el techo de la biblioteca.

-Señora McClellan, ¿qué poema le gustaría escuchar esta noche?

La casa estaba en silencio.

-Ya que no indica lo que prefiere -dijo la voz al fin---, elegiré un poema cualquiera.

Una suave música se alzó como fondo de la voz.

-Sara Teasdale. Su autor favorito, me parece...

"Vendrán lluvias suaves y olores de la tierra,

y golondrinas que girarán con brillante sonido;

y ranas que cantarán de noche en los estanques

y ciruelos de tembloroso blanco,

y petirrojos que vestirán plumas de fuego

y silbarán en los alambres de las cercas;

y nadie sabrá nada de la guerra,

a nadie le interesará que haya terminado.

A nadie le importará, ni a los pájaros ni a los árboles,

si la humanidad se destruye totalmente;

y la misma primavera, al despertarse al alba

apenas sabrá que hemos desaparecido.."

El fuego ardió en el hogar de piedra y el cigarro cayó en el cenicero: un inmóvil montículo de ceniza. Las sillas vacías se enfrentaban entre las paredes silenciosas, y sonaba la música.

A las diez la casa empezó a morir.

Soplaba el viento. La rama desprendida de un árbol entró por la ventana de la cocina. La botella de solvente se hizo trizas y se derramó sobre el horno. En un instante las llamas envolvieron el cuarto.

-¡Fuego! -gritó una voz.

Las luces se encendieron, las bombas vomitaron agua desde los techos. Pero el solvente se extendió sobre el linóleo por debajo de la puerta de la cocina, lamiendo, devorando, mientras las voces repetían a coro:

-¡Fuego, fuego, fuego!

La casa trató de salvarse. Las puertas se cerraron herméticamente, pero el calor había roto las ventanas y el viento entró y avivó el fuego.

La casa cedió terreno cuando el fuego avanzó con una facilidad llameante de cuarto en cuarto en diez millones de chispas furiosas y subió por la escalera. Las escurridizas ratas de agua chillaban desde las paredes, disparaban agua y corrían a buscar más. Y los surtidores de las paredes lanzaban chorros de lluvia mecánica.

Pero era demasiado tarde. En alguna parte, suspirando, una bomba se encogió y se detuvo. La lluvia dejó de caen La reserva del tanque de agua que durante muchos días tranquilos había llenado bañeras y había limpiado platos estaba agotada.

El fuego crepitó escaleras arriba. En las habitaciones altas se nutrió de Picassos y de Matisses, como de golosinas, asando y consumiendo las carnes aceitosas y encrespando tiernamente los lienzos en negras virutas.

Después el fuego se tendió en las camas, se asomó a las ventanas y cambió el color de las cortinas.

De pronto, refuerzos.

De los escotillones del desván salieron unas ciegas caras de robot y de las bocas de grifo brotó un líquido verde.

El fuego retrocedió como un elefante que ha tropezado con un serpiente muerta. Y fueron veinte serpientes las que se deslizaron por el suelo, matando el fuego con una venenosa, clara y fría espuma verde.

Pero el fuego era inteligente y mandó llamas fuera de la casa, y entrando en el desván llegó hasta las bombas. ¡Una explosión! El cerebro del desván, el director de las bombas, se deshizo sobre las vigas en esquirlas de bronce.

El fuego entró en todos los armarios y palpó las ropas que colgaban allí.

La casa se estremeció, hueso de roble sobre hueso, y el esqueleto desnudo se retorció en las llamas, revelando los alambres, los nervios, como si un cirujano hubiera arrancado la piel para que las venas y los capilares rojos se estremecieran en el aire abrasador. ¡Socorro, socorro! ¡Fuego! ¡Corred, corred! El calor rompió los espejos como hielos invernales, tempranos y quebradizos. Y las voces gimieron: fuego, fuego, corred, corred, como una trágica canción infantil; una docena de voces, altas y bajas, como voces de niños que agonizaban en un bosque, solos, solos. Y las voces fueron apagándose, mientras las envolturas de los alambres estallaban como castañas calientes. Una, dos, tres, cuatro, cinco voces murieron.

En el cuarto de los niños ardió la selva. Los leones azules rugieron, las jirafas moradas escaparon dando saltos. Las panteras corrieron en círculos, cambiando de color, y diez millones de animales huyeron ante el fuego y desaparecieron en un lejano río humeante...

Murieron otras diez voces. Y en el último instante, bajo el alud de fuego, otros coros indiferentes anunciaron la hora, tocaron música, segaron el césped con una segadora automática, o movieron frenéticamente un paraguas, dentro y fuera de la casa, ante la puerta que se cerraba y se abría con violencia. Ocurrieron mil cosas, como cuando en una relojería todos los relojes dan locamente la hora, uno tras otro, en una escena de maniática confusión, aunque con cierta unidad; cantando y chillando los últimos ratones de limpieza se lanzaron valientemente fuera de la casa ¡arrastrando las horribles cenizas! Y en la llameante biblioteca una voz leyó un poema tras otro con una sublime despreocupación, hasta que se quemaron todos los carretes de película, hasta que todos los alambres se retorcieron y se destruyeron todos los circuitos.

El fuego hizo estallar la casa y la dejó caer, extendiendo unas faldas de chispas y de humo.

En la cocina, un poco antes de la lluvia de fuego y madera, el horno preparó unos desayunos de proporciones psicopáticas: diez docenas de huevos, seis hogazas de tostadas, veinte docenas de lonjas de jamón, que fueron devoradas por el fuego y encendieron otra vez el horno, que siseó histéricamente.

El derrumbe. El altillo se derrumbó sobre la cocina y la sala. La sala cayó al sótano, el sótano al subsótano. La congeladora, el sillón, las cintas grabadoras, los circuitos y las camas se amontonaron muy abajo como un desordenado túmulo de huesos.

Humo y silencio. Una gran cantidad de humo.

La aurora asomó débilmente por el este. Entre las ruinas se levantaba sólo una pared. Dentro de la pared una última voz repetía y repetía, una y otra vez, mientras el sol se elevaba sobre el montón de escombros humeantes:

-Hoy es cinco de agosto de dos mil veintiséis hoy es cinco de agosto de dos mil veintiséis, hoy es...

***************************************

Ufff...ADORO A BRADBURY,pero la cosa se está poniendo demasiado Dramática,...y extensa....

Asi que RAN:

Relajate,que te dejo con estos

Espero te haya gustado,mi Ciber-Human@ Amig@..!!!!!!

servido por eteriel 9 comentarios compártelo

27 Julio 2007

Camila O'gorman,in memorian


"...a tu lado,Camila"
Foto del film CAMILA, de la directora argentina Maria Luisa Benberg

.....un dia,recién cumplidos los veinte años,le dije a mi madre:
_..Mamá,no renuncio al nombre que me diste al nacer...pero Hoy,siento que he Nacido de nuevo,y ahora también me llamo:"Camila"...

Desde entonces es mi nombre Verdadero,y esta es la historia de Por qué..

Camila O'Gorman


Protagonista de un famoso drama durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Hija de Adolfo O'Gorman y Périchon de Vandeuil, y su madre fue Juaquina Ximénez y Pinto. Era nieta de Ana Perichon, la célebre "amiga" de Santiago de Liniers, reconquistador de Buenos Aires.
Camila nació en Buenos Aires en 1828. Tenia diecinueve años cuando conoció al párroco del Socorro, Uladislao Gutiérrez, llegado de Tucumán. La joven cantaba en las funciones religiosas y trataba al sacerdote en su casa, que él frecuentaba. La afinidad espiritual se transformó en amor y la pareja decidió huir de Buenos Aires, el 11 de diciembre de 1847, en dirección a San Fernando, bajo los nombres de Velentina Desan y Maximo Brandier. Allí embarcaron con la complicidad del patrón del barco y llegaron a Goya, Corrientes, en tanto eran buscados por pedido del padre de Camila.

La pareja se instaló en Goya y conquistó la simpatía de la población, que envió sus niños a la escuela que habían establecido. Algunos meses después, un sacerdote, de paso por el pueblo, reconoció a Gutiérrez y lo denunció. Informado Rosas, dispuso que fuesen traídos a Buenos Aires con grillos e incomunicados. Se cree que Camila escribió a Manuelita Rosas, pues existe una carta de la segunda, fechada en Palermo el 9 de agosto, en la que le dice haber intercedido ante su padre y le recomienda fortaleza. Los prisioneros fueron encarcelados en Santos Lugares. Manuelita había comprado muebles para la celda de Camila, pero su intervención ante Rosas no tuvo efecto, pues este ordenó que los reos fuesen fusilados al día siguiente de su llegada. La sentencia se cumplió el 18 de agosto de 1848, ante el horror de la familia de Camila, que no esperaba este desenlace. La condenada recibió el "baitismo por boca", "por las dudas si había preñez", según rezan los documentos de la época, y la ejecución revistió perfiles dramáticos por ser la primera vez que una mujer sufría la pena de muerte.
"Diccionario Biográfico de Mujeres Argentina", de Lily Sosa de Newton. Plus Ultra.


En realidad,luego se comprobó QUE SI ESTABA EMBARAZADA,por lo cual EL CRIMEN FUE TRIPLE...

(Por cierto,siempre me ha parecido terriblemente paradojico que un Tirano se apellidase ROSAS...,cuando debia llamarse ESPINAS..)

Vi la pelicula de Maria Luisa Benberg....y me quedé Enamorada para siempre de aquella Historia,de aquella Pareja,de aquel Ejemplo de Amor y Vida a pesar de la Incomprensión y la Muerte..

Y es que Romeo y Julieta,pudieron haber o no Existido..
PERO CAMILA Y LADISLAO SI EXISTIERON..
Y esto hace su Drama a la vez mas Auténtico,Hermoso y Terrible que cualquier ficción,por mas romántica y bella y fátidica que sea,por muy bien Escrita que esté y nos haga soñar...

ESTA HISTORIA NO ES UN SUEÑO:ES LA CRUDA REALIDAD DEL AMOR ENFRENTADO A LA TIRANIA,AL PODER,SEA DEL COLOR QUE SEA..
LA ETERNA HISTORIA DE LA LUCHA ENTRE LA LUZ Y LA OSCURIDAD,QUE SE LIBRA DIA A DIA,ANONIMAMENTE Y A VECES A VIVA VOZ,EN ESTE PLANETA NUESTRO...

Desde entonces,asumí el nombre de Esa Mujer,como Simbolo y Bandera de una Revolución Existencial propia,en un momento Clave de mi vida:CUANDO EL AMOR ME HIZO LIBRE DE MI PROPIA CARCEL DE PREJUICIOS Y DOGMAS IMPUESTOS...
...AUNQUE TAMBIEN ME MOSTRÓ QUE INCLUSO EL PUEDE TRANSFORMARSE EN UNA PRISION Y UNA TIRANIA,....YA QUE TODO ES RELATIVO EN EL UNIVERSO....PERO HAY QUE APOSTAR POR EL,AUNQUE NO SEPAMOS CUAL SERA EL PRECIO...NI EL FINAL DE LA PELICULA...

Apostar por su Luz,si es válida,por su Belleza ,si es genuina,por su Profundidad,si es cierta...y por su "Eternidad":dure lo que dure...

Ya se que entonces tenía veinte años,..y ahora veo y experimento la Vida de otra manera,.. mas prudente,..madura, quizas,.. ¿sabia?,no sé..;
pero sigo Amando,sigo apostando,sigo naciendo,muriendo y renaciendo con y por EL...me sigo Entregando,dure lo que dure,cueste lo que cueste..

Sigo siendo "Camila"....

servido por eteriel 9 comentarios compártelo

20 Julio 2007

Para Carito..( y todos),una del Mejor Cine..

Esta es ESPECIALISIMA,Caro,..ya me hablaron de ella,pero hasta hoy no he tenido oportunidad de verla..
Si aun no la has visto,VELA..La protagonista me ha recordado mucho a ti,y tu Mision tan Humanista y Entregada,tu sensibilidad y tu esfuerzo-a pesar de tus propias limitaciones y dramas-por el Bien de Otros..

Las palabras nunca son suficientes..Ante estos Dramas Autenticos,tan TERRIBLES,INTENSOS Y DESGRACIADAMENTE TAN COTIDIANOS EN EL MUNDO,nuestros humildes Melodramas personales pierden sentido,..aunque no dejen de experimentarse como si fueramos el centro del Universo..Asi somos de ridiculos,a menudo..

Peliculas así:lacerantes aunque hermosas,tan Reales,nos hacen ponernos en nuestro verdadero sitio: con una generosa y aleccionadora Bofetada...,como "La vida de los otros",..y tantas más...;como los Constantes Bombardeos a la Esperanza y a la Paz ,en los Noticiarios de todo el Mundo,...y por supuesto las Tragedias anónimas y cercanas,las que no salen a la luz,las que no figurarán en la Historia Universal,aunque son la parte mas importante de Ella.,la Verdadera Historia de este Planeta nuestro de cada día..

Nos hacen descubrir QUIENES SON LOS VERDADEROS ANGELES:los que se enfrentan cara a cara con la Miseria Humana más Atroz.., y luchan y se sacrifican por denunciarla y erradicarla...

Un gran Abrazo,y por favor no te preocupes por mis pequeñas tormentas...,!!!el Sol sigue brillando...!!!

...Y EL MEJOR FINDE A TI Y A TODOS..!!!!!!

BESOOOOSSSS

servido por eteriel 20 comentarios compártelo

29 Junio 2007

"Cine,cine,cine,cine...." (ahora si,en Serio..)

Cielo sobre Berlin,de W.Wenders

...para mis Amig@s Cinéfilos ,entendidos o no,ahi les dejo esta miscelánea de películas que me han impactado,o simplemente entretenido buenamente..y alguna que otra parodia de algun que otro clásico...(je,je...)

..advierto que no están ordenadas,ni por cronología ni por "Calidad"..simplemente las fui colocando mas o menos..no soy ninguna experta,sólo he querido compartir pequeños flash de celuloide,fragmentos de Vida-ficción,que me han ido Haciendo ,tanto como los instantes reales...

"Carta de una desconocida",M.Ophuls

"Los amantes del circulo polar" y "Tierra",de Julio Medem

"No Amarás..",de Kieslowski(me impactó mas que la famosa trilogía Azul-Blanco-Rojo)

"Desayuno en Plutón"

"Eternal sunshine of the spotless mind"de Michel Gondry y Charly Kauffman

"El espejo",A.Tarkovski
"Persona",I.Bergman

"El Perfume.."

"Big Fish"de Tim Burton"Kytice" ,de K.Jaromir

"Henryy June",de F.Kaufman
"Las horas",de S.Daldry

"Diario de un escándalo" de Richard Eyre

"La vida de los otros"

"La chica del puente",P.Leconte

"La lección de piano",Jane Campion


"Mejor Imposible"

...etc,etc..uhmmm..se me quedan muchísimaasss...

..más Cine,...por favor...!!!

servido por eteriel 8 comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de eteriel

Sirena en tierra

ver perfil »
contacto »

Fotos

eteriel todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera