..Seguramente YA LOS CONOZCAS..
.....¿¿Y QUIEN NO??...
Pero aquí van estas Recomendaciones-regalos...
Aviso:Es un post muy largooo (mas que el titulo,que ya es mucho decir)....pero vale la pena,para terminar el mes...

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
De Wikipedia, la enciclopedia libre
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (en inglés:
Do Androids Dream of Electric Sheep?) es una novela corta, perteneciente al género de la
ciencia ficción, escrita en 1968 por
Philip K. Dick (1928-1982).
En esta novela se basa el clásico del cine de ciencia ficción,
Blade Runner, dirigido por
Ridley Scott en 1982. Dick murió ese mismo año, antes de que se estrenara la película.
La acción se sitúa en un mundo cubierto de polvo radiactivo, tras una guerra nuclear que ha matado a casi todos los animales, por lo que la gente tiene animales eléctricos. El protagonista es Rick Deckard, un ex-policía y experto
Blade Runner (aunque en la novela no tiene este nombre, sino el de «cazarrecompensas»), que debe eliminar a un grupo de Nexus 6 —
androides de última generación casi idénticos a seres humanos— que ha llegado hasta la Tierra, huyendo desde una colonia espacial debido a las terribles condiciones de vida a las que estaban sometidos.

La novela, uno de los clásicos de Dick, trata temas como el impreciso límite entre lo artificial y lo natural, la decadencia de la vida y la sociedad, y aborda diversos problemas
éticos sobre los androides. También, dado su estética y descripciones de un mundo destruido, abandonado, donde la tecnología es omnipresente, se la puede enmarcar en el género del
cyberpunk.

**************************************************
Los superjuguetes
duran todo el verano
De Alt64-wiki, la enciclopedia libre.
Brian W. Aldiss (1969)
Se trata del relato original que inspiró a Stanley Kubrick la película Inteligencia artificial, que finalmente realizaría Steven Spielberg.
El relato tiene lugar en un mundo aparentemente feliz, donde las máquinas y los seres artificiales de origen orgánico (semejantes a los replicantes de Blade Runner) sirven al hombre.
Sin embargo, incluso en este mundo la felicidad no es total. Con el fin de controlar la población, las parejas deben solicitar un permiso para tener hijos, permiso que rara vez es concedido y que requiere mucho tiempo. Así pues, se fabrican niños mecánicos que satisfagan los deseos de los padres lo que, de alguna forma, recuerda a las mascotas eléctricas de la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, publicada el año anterior.

***************************************************
Crónicas marcianas
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Crónicas Marcianas es una serie de relatos del escritor estadounidense Ray Bradbury. Los relatos carecen de un hilo argumental fijo pero la referencia contextual y temporal es la misma en todos ellos. Narra la llegada a Marte y la colonización del planeta por parte de los humanos, que provoca la caída de la civilización marciana y la extinción de los marcianos.
Los cuentos muestran el lado destructivo, xenófobo y poco pacífico de la naturaleza humana, dejando un mensaje de conservación ambiental y social.
Publicado en 1945, Crónicas Marcianas (reconocido junto a Fahrenheit 451 como uno de los mejores libros de Bradbury), abunda en descripciones poéticas y melancólicas de Marte y los marcianos, y de la sociedad estadounidense en la época de Bradbury. Si bien el libro se titula “Crónicas marcianas”, en él se tratan temas perennes de toda la humanidad: la guerra y el impulso autodestructivo del hombre, el racismo, tanto hacia los marcianos (Fuera de temporada) como hacia las otras personas (Un camino a través del aire), y la pequeñez del hombre ante la naturaleza y el universo (Los hombres de la tierra, Vendrán lluvias suaves). Como influencias en la estructura del libro, Bradbury ha mencionado a Winesburg, Ohio (de Sherwood Anderson) y a The Grapes of Wrath (de John Steinbeck).
“Crónicas marcianas”fue publicado en Gran Bretaña en 1951 bajo el nombre “The Silver Locusts” con algunas pequeña diferencias: La historia The Fire Ballons ("Los globos de fuego") fue agregada y se quitó a Usher II para darle lugar.
DE CRONICAS MARCIANAS:
"VENDRAN LLUVIAS SUAVES"(Agosto de 2026)
Publicado originalmente en
Collier’s, el
6 de mayo de
1950.
La historia cuenta de un hogar en California, EEUU, después de la guerra nuclear que arrasó con toda la población. A pesar de que toda la familia está muerta, los robots que trabajan en la casa continúan funcionando. Los lectores pueden conocer mucho acerca de cómo era la familia a través de los robots, que continúan funcionando como si nada hubiese pasado. Una de las imágenes más impresionantes de la historia es cuando Bradbury describe las siluetas de los miembros de la familia, marcadas contra la negra pared carbonizada por la explosión nuclear.
“La fachada del oeste era negra, salvo en cinco sitios. Aquí la silueta pintada de blanco de un hombre que regaba el césped. Allí, como en una fotografía, una mujer agachada recogia unas flores. Un poco más lejos –imágenes grabadas en la madera en un momento titánico-, un niño con las manos levantadas; más arriba , la imagen de una pelota en el aire, y frente al niño, una niña, con las manos en alto, preparada para atrapar una pelota que nunca acabó de caer. Quedaban esas cinco manchas de pintura ... El resto era una fina capa de carbón”
El título de la historia proviene de un poema que la casa le lee a sus desaparecidos habitantes, un día por azar. El poema se llama
“There Will Come Soft Rains” y su tema es que la naturaleza permanecerá aun después de que la humanidad desaparezca; pero el tema del cuento es que los hombres han esterilizado la vida en la tierra a través de la radiación, y tal vez para siempre.
Esta es una de las historias cortas más famosas de la Ciencia Ficción.
 |
| undefined |
|
AGOSTO DE 2026
Vendrán
lluvias suaves
La voz del reloj cantó en la sala: tictac, las siete, hora de levantarse, hora de levantarse, las siete, como si temiera que nadie se levantase. La casa estaba desierta. El reloj continuó sonando, repitiendo y repitiendo llamadas en el vacío. Las siete y nueve, hora del desayuno, ¡las siete y nueve!
En la cocina el horno del desayuno emitió un siseante suspiro, y de su tibio interior brotaron ocho tostadas perfectamente doradas, ocho huevos fritos, dieciséis lonjas de jamón, dos tazas de café y dos vasos de leche fresca.
-Hoy es cuatro de agosto de dos mil veintiséis -dijo una voz desde el techo de la cocina- en la ciudad de Allendale, California. -Repitió tres veces la fecha, como para que nadie la olvidara- Hoy es el cumpleaños del señor Featherstone. Hoy es el aniversario de la boda de Tilita. Hoy puede pagarse la póliza del seguro y también las cuentas de agua, gas y electricidad.
En algún sitio de las paredes, sonó el clic de los relevadores, y las cintas magnetofónicas se deslizaron bajo ojos eléctricos.
Las ocho y uno, tictac, las ocho y uno, a la escuela, al trabajo, rápido, rápido, ¡las ocho y uno! Pero las puertas no golpearon, las alfombras no recibieron las suaves pisadas de los tacones de goma. Llovía afuera. En la puerta de la calle, la caja del tiempo cantó en voz baja: Lluvia, lluvia, aléjate... zapatones, impermeables, hoy.. Y la lluvia resonó golpeteando la casa vacía.
Afuera, el garaje tocó unas campanillas, levantó la puerta, y descubrió un coche con el motor en marcha. Después de una larga espera, la puerta descendió otra vez.
A las ocho y media los huevos estaban resecos y las tostadas duras como piedras. Un brazo de aluminio los echó en el vertedero, donde un torbellino de agua caliente los arrastró a una garganta de metal que después de digerirlos los llevó al océano distante. Los platos sucios cayeron en una máquina de lavar y emergieron secos y relucientes.
Las nueve y cuarto, cantó el reloj, la hora de la limpieza.
De las guaridas de los muros, salieron disparados los ratones mecánicos. Las habitaciones se poblaron de animalitos de limpieza, todos goma y metal. Tropezaron con las sillas moviendo en círculos los abigotados patines, frotando las alfombras y aspirando delicadamente el polvo oculto. Luego, como invasores misteriosos, volvieron de sopetón a las cuevas. Los rosados ojos eléctricos se apagaron. La casa estaba limpia.
Las diez. El sol asomó por detrás de la lluvia. La casa se alzaba en una ciudad de escombros y cenizas. Era la única que quedaba en pie. De noche, la ciudad en ruinas emitía un resplandor radiactivo que podía verse desde kilómetros a la redonda.
Las diez y cuarto. Los surtidores del jardín giraron en fuentes doradas llenando el aire de la mañana con rocíos de luz. El agua golpeó las ventanas de vidrio y descendió por las paredes carbonizadas del oeste, donde un fuego había quitado la pintura blanca. La fachada del oeste era negra, salvo en cinco sitios. Aquí la silueta pintada de blanco de un hombre que regaba el césped. Allí, como en una fotografía, una mujer agachada recogía unas flores. Un poco más lejos -las imágenes grabadas en la madera en un instante titánico-, un niño con las manos levantadas; más arriba, la imagen de una pelota en el aire, y frente al niño, una niña, con las manos en alto, preparada para atrapar una pelota que nunca acabó de caer. Quedaban esas cinco manchas de pintura: el hombre, la mujer, los niños, la pelota. El resto era una fina capa de carbón. La lluvia suave de los surtidores cubrió el jardín con una luz en cascadas.
Hasta este día, qué bien había guardado la casa su propia paz. Con qué cuidado había preguntado. «¿Quién está ahí? ¿Cuál es el santo y seña?", y como los zorros solitarios y los gatos plañideros no le respondieron, había cerrado herméticamente persianas y puertas, con unas precauciones de solterona que bordeaban la paranoia mecánica.
Cualquier sonido la estremecía. Si un gorrión rozaba los vidrios, la persiana chasqueaba y el pájaro huía, sobresaltado. No, ni siquiera un pájaro podía tocar la casa.
La casa era un altar con diez mil acólitos, grandes, pequeños, serviciales, atentos, en coros. Pero los dioses habían desaparecido y los ritos continuaban insensatos e inútiles.
El mediodía.
Un perro aulló, temblando, en el porche.
La puerta de calle reconoció la voz del perro y se abrió. El perro, en otro tiempo grande y gordo, ahora huesudo y cubierto de llagas, entró y se movió por la casa dejando huellas de lodo. Detrás de él zumbaron unos ratones irritados, irritados por tener que limpiar el lodo, irritados por la molestia.
Pues ni el fragmento de una hoja se escurría por debajo de la puerta sin que los paneles de los muros se abrieran y los ratones de cobre salieran como rayos. El polvo, el pelo o el papel ofensivos, hechos trizas por unas diminutas mandíbulas de acero, desaparecían en las guaridas. De allí unos tubos los llevaban al sótano, y eran arrojados a la boca siseante de un incinerador que aguardaba en un rincón oscuro como un Baal maligno.
El perro corrió escaleras arriba y aulló histéricamente, ante todas las puertas, hasta que al fin comprendió, como ya comprendía la casa, que allí no había más que silencio.
Olfateó el aire y arañó la puerta de la cocina. Detrás de la puerta el horno preparaba unos pancakes que llenaban la casa con un aroma de jarabe de arce.
El perro, tendido ante la puerta, olfateaba con los ojos encendidos y el hocico espumoso. De pronto, echó a correr locamente en círculos, mordiéndose la cola, y cayó muerto. Durante una hora estuvo tendido en la sala.
Las dos, cantó una voz.
Los regimientos de ratones advirtieron al fin el olor casi imperceptible de la descomposición, y salieron murmurando suavemente como hojas grises arrastradas por un viento eléctrico.
Las dos y cuarto.
El perro había desaparecido.
En el sótano, el incinerador se iluminó de pronto y un remolino de chispas subió por la chimenea.
Las dos y treinta y cinco.
Unas mesas de bridge surgieron de las paredes del patio. Los naipes revolotearon sobre el tapete en una lluvia de figuras. En un banco de roble aparecieron martinis y sándwiches de tomate, lechuga y huevo. Sonó una música.
Pero en las mesas silenciosas nadie tocaba las cartas.
A las cuatro, las mesas se plegaron como grandes mariposas y volvieron a los muros.
Las cuatro y media.
Las paredes del cuarto de los niños resplandecieron de pronto.
Aparecieron animales: jirafas amarillas, leones azules, antílopes rosados, panteras lilas que retozaban en una sustancia de cristal. Las paredes eran de vidrio y mostraban colores y escenas de fantasía. Unas películas ocultas pasaban por unos piñones bien aceitados y animaban las paredes. El piso del cuarto imitaba un ondulante campo de cereales. Por él corrían escarabajos de aluminio y grillos de hierro, y en el aire caluroso y tranquilo unas mariposas de gasa rosada revoloteaban sobre un punzante aroma de huellas animales. Había un zumbido como de abejas amarillas dentro de fuelles oscuros, y el perezoso ronroneo de un león. Y había un galope de okapis y el murmullo de una fresca lluvia selvática que caía como otros casos, sobre el pasto almidonado por el viento. De pronto las paredes se disolvieron en llanuras de hierbas abrasadas, kilómetro tras kilómetro, y en un cielo interminable y cálido. Los animales se retiraron a las malezas y los manantiales.
Era la hora de los niños.
Las cinco. La bañera se llenó de agua clara y caliente.
Las seis, las siete, las ocho. Los platos aparecieron y desaparecieron, como manipulados por un mago, y en la biblioteca se oyó un clic. En la mesita de metal, frente al hogar donde ardía animadamente el fuego, brotó un cigarro humeante, con media pulgada de ceniza blanda y gris.
Las nueve. En las camas se encendieron los ocultos circuitos eléctricos, pues las noches eran frescas aquí.
Las nueve y cinco. Una voz habló desde el techo de la biblioteca.
-Señora McClellan, ¿qué poema le gustaría escuchar esta noche?
La casa estaba en silencio.
-Ya que no indica lo que prefiere -dijo la voz al fin---, elegiré un poema cualquiera.
Una suave música se alzó como fondo de la voz.
-Sara Teasdale. Su autor favorito, me parece...
"Vendrán lluvias suaves y olores de la tierra,
y golondrinas que girarán con brillante sonido;
y ranas que cantarán de noche en los estanques
y ciruelos de tembloroso blanco,
y petirrojos que vestirán plumas de fuego
y silbarán en los alambres de las cercas;
y nadie sabrá nada de la guerra,
a nadie le interesará que haya terminado.
A nadie le importará, ni a los pájaros ni a los árboles,
si la humanidad se destruye totalmente;
y la misma primavera, al despertarse al alba
apenas sabrá que hemos desaparecido.."
El fuego ardió en el hogar de piedra y el cigarro cayó en el cenicero: un inmóvil montículo de ceniza. Las sillas vacías se enfrentaban entre las paredes silenciosas, y sonaba la música.
A las diez la casa empezó a morir.
Soplaba el viento. La rama desprendida de un árbol entró por la ventana de la cocina. La botella de solvente se hizo trizas y se derramó sobre el horno. En un instante las llamas envolvieron el cuarto.
-¡Fuego! -gritó una voz.
Las luces se encendieron, las bombas vomitaron agua desde los techos. Pero el solvente se extendió sobre el linóleo por debajo de la puerta de la cocina, lamiendo, devorando, mientras las voces repetían a coro:
-¡Fuego, fuego, fuego!
La casa trató de salvarse. Las puertas se cerraron herméticamente, pero el calor había roto las ventanas y el viento entró y avivó el fuego.
La casa cedió terreno cuando el fuego avanzó con una facilidad llameante de cuarto en cuarto en diez millones de chispas furiosas y subió por la escalera. Las escurridizas ratas de agua chillaban desde las paredes, disparaban agua y corrían a buscar más. Y los surtidores de las paredes lanzaban chorros de lluvia mecánica.
Pero era demasiado tarde. En alguna parte, suspirando, una bomba se encogió y se detuvo. La lluvia dejó de caen La reserva del tanque de agua que durante muchos días tranquilos había llenado bañeras y había limpiado platos estaba agotada.
El fuego crepitó escaleras arriba. En las habitaciones altas se nutrió de Picassos y de Matisses, como de golosinas, asando y consumiendo las carnes aceitosas y encrespando tiernamente los lienzos en negras virutas.
Después el fuego se tendió en las camas, se asomó a las ventanas y cambió el color de las cortinas.
De pronto, refuerzos.
De los escotillones del desván salieron unas ciegas caras de robot y de las bocas de grifo brotó un líquido verde.
El fuego retrocedió como un elefante que ha tropezado con un serpiente muerta. Y fueron veinte serpientes las que se deslizaron por el suelo, matando el fuego con una venenosa, clara y fría espuma verde.
Pero el fuego era inteligente y mandó llamas fuera de la casa, y entrando en el desván llegó hasta las bombas. ¡Una explosión! El cerebro del desván, el director de las bombas, se deshizo sobre las vigas en esquirlas de bronce.
El fuego entró en todos los armarios y palpó las ropas que colgaban allí.
La casa se estremeció, hueso de roble sobre hueso, y el esqueleto desnudo se retorció en las llamas, revelando los alambres, los nervios, como si un cirujano hubiera arrancado la piel para que las venas y los capilares rojos se estremecieran en el aire abrasador. ¡Socorro, socorro! ¡Fuego! ¡Corred, corred! El calor rompió los espejos como hielos invernales, tempranos y quebradizos. Y las voces gimieron: fuego, fuego, corred, corred, como una trágica canción infantil; una docena de voces, altas y bajas, como voces de niños que agonizaban en un bosque, solos, solos. Y las voces fueron apagándose, mientras las envolturas de los alambres estallaban como castañas calientes. Una, dos, tres, cuatro, cinco voces murieron.
En el cuarto de los niños ardió la selva. Los leones azules rugieron, las jirafas moradas escaparon dando saltos. Las panteras corrieron en círculos, cambiando de color, y diez millones de animales huyeron ante el fuego y desaparecieron en un lejano río humeante...
Murieron otras diez voces. Y en el último instante, bajo el alud de fuego, otros coros indiferentes anunciaron la hora, tocaron música, segaron el césped con una segadora automática, o movieron frenéticamente un paraguas, dentro y fuera de la casa, ante la puerta que se cerraba y se abría con violencia. Ocurrieron mil cosas, como cuando en una relojería todos los relojes dan locamente la hora, uno tras otro, en una escena de maniática confusión, aunque con cierta unidad; cantando y chillando los últimos ratones de limpieza se lanzaron valientemente fuera de la casa ¡arrastrando las horribles cenizas! Y en la llameante biblioteca una voz leyó un poema tras otro con una sublime despreocupación, hasta que se quemaron todos los carretes de película, hasta que todos los alambres se retorcieron y se destruyeron todos los circuitos.
El fuego hizo estallar la casa y la dejó caer, extendiendo unas faldas de chispas y de humo.
En la cocina, un poco antes de la lluvia de fuego y madera, el horno preparó unos desayunos de proporciones psicopáticas: diez docenas de huevos, seis hogazas de tostadas, veinte docenas de lonjas de jamón, que fueron devoradas por el fuego y encendieron otra vez el horno, que siseó histéricamente.
El derrumbe. El altillo se derrumbó sobre la cocina y la sala. La sala cayó al sótano, el sótano al subsótano. La congeladora, el sillón, las cintas grabadoras, los circuitos y las camas se amontonaron muy abajo como un desordenado túmulo de huesos.
Humo y silencio. Una gran cantidad de humo.
La aurora asomó débilmente por el este. Entre las ruinas se levantaba sólo una pared. Dentro de la pared una última voz repetía y repetía, una y otra vez, mientras el sol se elevaba sobre el montón de escombros humeantes:
-Hoy es cinco de agosto de dos mil veintiséis hoy es cinco de agosto de dos mil veintiséis, hoy es...
***************************************
Ufff...ADORO A BRADBURY,pero la cosa se está poniendo demasiado Dramática,...y extensa....
Asi que RAN:
Relajate,que te dejo con estos

Espero te haya gustado,mi Ciber-Human@ Amig@..!!!!!!
!-->!-->!-->!-->
servido por eteriel
9 comentarios
compártelo
"...ninfa de la fuente ,siempre húmeda.."
Virginia Woolf
(de "Las Olas")
"Dientes de flores,cofia de rocío,
manos de hierbas,tú,nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir,nodriza mía,acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación,la que te guste:
todas son buenas,bájala un poquito..."
Alfonsina Storni
(de "Voy a dormir",su último poema..)

"Ophelia",de Millais
"Autorretrato",por ella misma


Elizabeth Eleanor Siddal("Lizzie")
Musa Prerrafaelista,Icono del Romanticismo-místico de una época,amante y luego esposa del pintor-poeta D.G.Rossetti..pero tambien mucho mas que eso,
MUJER y ARTISTA:PERSONA
Siempre han sido menos conocidas sus facetas de Poetisa y Pintora,de Ser Humano,en general,que su Enigmatica Belleza,a la vez Espiritual y Fisica,inmortalizada por tantos,en tantos cuadros..
Raramente las Musas Inspiradoras trascienden este segundo plano,quedando postergadas a un primer nombre:el del Artista,ya sea escritor,pintor o músico..
Pero ,como se dice:"Detras de cada gran hombre hay una gran mujer.."
Aunque yo corregiría el "detras" por JUNTO..,suena mas justo y equilibrado..
No soy "Feminista",SIMPLEMENTE CREO QUE HOMBRES Y MUJERES SOMOS DIFERENTES,UNICOS,Y A LA VEZ COINCIDENTES Y VALIOSOS,CADA CUAL A NUESTRA MANERA,COMPENSANDONOS,INTERCAMBIANDO,
COMPARTIENDO ESTE MUNDO QUE ES DE TODOS Y PARA TODOS POR IGUAL,CREANDO Y LUCHANDO,EXISTIENDO,CON NUESTRAS VIRTUDES Y DEFECTOS..AMANDONOS...
Hago excepción a mi necesario descanso por un momento,debido a esta Fecha:en Memoria de un Ser que me ha llegado y conmovido siempre, de una mujer aparentemente Eterna,pero esencialmente tan Autentica y Fugaz,como cualquiera de nosotr@s...
Su Historia personal,como la de tantos otros Seres Sensibles "extraviados" en este Raro Mundo,es Trágica: por suerte Tuvo y Sintió el Amor.. (con sus inevitables Rosas y Espinas..),..supo Expresarse, y fue Expresada....pero estaba Enferma,era Meláncolica y Solitaria...,un día Abortó sin pretenderlo,... y se Suicidó con Laúdano,Droga Dura de aquellos tiempos...Unos dicen que sólo quiso "Dormir"...(Hay mucha información en Internet sobre todo esto,para quien quiera más detalles..)
Este tema sigue siendo tan actual,desde las mismas Alfonsina Storni y Virginia Woolf,..hasta Silvia Plat..y la Extraordinaria Janis Joplin...y un tristemente laaargooo etcetera...
Ya hablé de ello en un Antiguo post:"¿Por qué se suicidan las escritoras?"
...Confieso que sigo Intuyendo la respuesta,y aunque no me parece la Solucion Adecuada a los problemas existenciales,ya sean Fisicos,Psiquicos,Emocionales..,entiendo que es una Tentación,eso de ir a dormir..sin más...
"Lo sé pues lo he probado",como diria Emily Dickinson..,hace mucho tiempo..en una galaxia muy muy lejana...,.mi desgracia o mas Bien Suerte es que: NO PUEDO "DORMIR",DESAPARECER,DEL TODO..
¡¡¡Mucho menos desde que Soy Madre...!!!
La Solución Adecuada,como dicen los Sabios,está en la SENSATEZ,el EQUILIBRIO,el OPTIMISMO....la AUTOCONFIANZA...Y ...suena Espléndido,pero CÚAAAAANTO CUESTA... siquiera un mínimo de cada una...!!!!!!!!!
Eso,...o la "Anestecia General"......
(Por favor,NO me hagais caso...LA VIDA ES GENEROSA Y TENGO MUCHO QUE AGRADECERLE, DE VERDAD...,lo demás son Tonterías...)

Volviendo a la Musa Creadora...
Este es uno de sus poemas,torpemente traducido y adaptado por esta servidora (¡¡mil perdones,Lizzie!!...sé que me entiendes...)
"Una madera silenciosa"(fragmentos )
"Madera silenciosa,entro en tí
con un corazón tan lleno de miseria
para todas las voces de los árboles
que se aferran a mis rodillas..
En tu sombra me siento
cuando revolotean los buhos,
y favor pido
de no desvanecerme o morir..
Quien vive espera
y tambien se hace
congelado como piedra..
El dios del poder trae el dia
en que los dos estabamos
debajo de estos arboles
que se aferran con su madera oscura..
Los dias lentos han pasado..
Querria tomar mi querido amor
y besarlo a la vieja manera,
entre la hierba verde y alta
curvada sobre mi cabeza,
encima de mi cara perdida..
..y me dobla en su cama
blando y cariñosamente,
como la hierba sobre los muertos..
Fantasmas débiles de una
Enfermedad desconocida..
Informes visiones de mi vida..
Una cierta pausa
para tocarme la mejilla..
Una sombra se rezaga a mis pies..
Sigue siendo solamente la memoria..
ALGO HE VISTO EN EL TIEMPO DEL VERANO:
LA CARA DE MI AMOR...."
(...)



(Retratos "domésticos"de Lizzie, por Rossetti: descansando,leyendo,y CREANDO...)
************
Otra Musa de la época:
Muriel Foster ...,de la cual aun se sabe menos,..a pesar de que, dicen ,su Rostro es el más retratado de la Historia del Arte....Paradojas....
"Lamia"
"Hylas y las ninfas"
"Ofelia"
"La Dama de Shallot"
(Cuadros de J.W.Waterhouse)
servido por eteriel
3 comentarios
compártelo
Este Hombre detestaba los autorretratos,ni siquiera le gustaban las fotografias:decía que su RETRATO eran sus Cuadros: su Amor por la MUJER en general,la Naturaleza,la Vida en su esplendor y crudeza..
Su Alma hecha colores en Danza permanente,nos sigue hablando sin palabras de lo Maravillosa y Terrible que es la Existencia.....

Las edades del hombre:Maternidad(fragmento)

Serpientes marinas
Sangre de pez

El Beso
Jardin
Higea(la Medicina)
Juventud
La vida y la muerte

EL ARBOL DE LA VIDA(fragmento central)
Apenas un pequeño paseo por un Mundo y una Vida excepcionales,COMO TODAS:famosas o anónimas...
Simplemente algunas intentan y/o logran Abrirse para el resto del Universo y mas allá del Tiempo, como Ventanas por donde podemos asomarnos todos...a nuestro propio Interior...
Es la singular y extraña Suerte de tantos Artistas:
Unos ,Incomprendidos en vida y Entronizados postumamente como el pobre y genial Van Gogh,...entre otros..
Otros, Revolucionarios...pero finalmennte aceptados ,primero minoritariamente..y luego de manera Oficial:ya se sabe cuan Curiosa y Cambiante es la vara conque Medimos Todo..(según el Dinero que produzca,cómo no...y aquí entran muchos...)
Es una vieja Historia,que pasa por Da Vinci y Botticelli,Rembrandt,Goya,El Bosco ,Waterhouse....
etc,etc,etc...........y llega hasta Picasso,Dalí,Magrite,Chagall,Frida Kahlo,Georgia O'keefe...y tantisim@s más.....(disculpad los olvidos: ¡involuntarios!!...)
Eso,hablando solamente de Pintura....,que si sigo con el resto de las Artes,no terminaría jamás...
En mi Blog anterior ya me extendí sobre las Escritoras y Poetisas,otra de mis eternas obsesiones:Emily Dickinson,Alfonsina Storni,Dulce M.Loynaz,Gabriela Mistral,las hermanas Bronté,Silvia Plat,Virginia Woolf,Anais Nin.......Maestras y Compañeras, desde siempre, de esta humilde servidora..
Escritores y Poetas también, por supuesto,como W.Wihtman,Becquer,P.Eluard,Octavio Paz,Borges,Lezama,Cortazar,Benedetti,Yeats,Rilke,S.Sweig....
..en fin...LO DICHO..no terminaría jamás....
..y me faltan todavía los Músicos...desde Bach y los clásicos en general...... a los Beatles,Led Zeppelin,Pink Floyd.....M.Neyman,Piazzola,Win Mertens,F.Glass,.. .....Fito Páez,Silvio,Aute, Jorge Drexler,....etc,etc,etc....... (que de otras Chicas Angelicales ya les conté hace poco..
Y de Cine también.....)
¡¡¡Que me perdonen las MUSAS!!!!
...y vosotros,por las faltas de ortografía:..."Juzgadme sin dureza"(E.Dickinson)
Besos de Serpiente marina....
servido por eteriel
11 comentarios
compártelo